Cómo los hackers atacan a las empresas y cómo prevenirlo
En los últimos años, los ciberataques han dejado de ser un problema lejano, restringido a las grandes corporaciones globales, y han empezado a afectar a empresas de todos los tamaños. En Brasil, los casos de secuestro de datos (ransomware), intrusiones en sistemas internos y fraudes digitales ya forman parte de la rutina de las pequeñas y medianas empresas. A menudo, el ataque comienza con un simple correo electrónico malicioso y puede acabar paralizando por completo las operaciones.
Pero, después de todo, ¿cómo consigue un hacker entrar en una empresa? Para saber cómo protegerse, hay que conocer la anatomía de un ciberataque: las etapas, las técnicas más habituales y los puntos débiles que se aprovechan.
¿Qué es un ciberataque?
Un ciberataque es cualquier acción maliciosa llevada a cabo a través de ordenadores, redes o sistemas, con el objetivo de robar información, interrumpir servicios u obtener beneficios económicos.
Entre los tipos más comunes se encuentran
- Phishing: mensajes falsos que inducen al usuario a hacer clic en enlaces maliciosos o a facilitar contraseñas;
- Ransomware: secuestro de datos con petición de rescate en criptomoneda;
- DDoS (denegación de servicio): sobrecarga deliberada de los servidores para desconectar los sistemas;
- Ingeniería social: manipulación psicológica de los empleados para obtener acceso a información interna.
Estos ataques no se producen por casualidad: siguen una lógica, casi como un "paso a paso".
Etapas de un ciberataque
- Reconocimiento (espionaje inicial)
Antes de atacar, los delincuentes necesitan conocer a su objetivo. Para averiguarlo, buscan información pública en sitios web, redes sociales e incluso LinkedIn:
- Quiénes son los empleados de la empresa;
- Qué programas o sistemas se utilizan;
- Posibles vulnerabilidades en sitios web o aplicaciones.
Un simple post de un empleado puede dar pistas valiosas, como "estamos implantando un nuevo ERP". Esto puede indicar a los atacantes qué sistema atacar.
- Explotación de vulnerabilidades
Con la información en la mano, los hackers buscan fallos técnicos. Esto puede incluir:
- Contraseñas débiles o reutilizadas;
- Sistemas obsoletos sin parches de seguridad;
- Falta de autenticación en dos pasos.
Un ejemplo clásico es el ataque del ransomware WannaCry (2017), que aprovechó un fallo en los sistemas Windows que no habían recibido una actualización de seguridad.
- Obtener acceso
Aquí es donde comienza el hackeo real. El hacker puede:
- Envío de un correo electrónico con un enlace falso para robar credenciales;
- Uso de software malicioso para entrar en la red;
- Utilizar contraseñas obtenidas en filtraciones anteriores.
A menudo, un simple clic en un archivo adjunto infectado abre la "pasarela".
- Privilegios crecientes
Poder acceder a una cuenta normal puede no ser suficiente. Por eso los hackers intentan aumentar sus privilegios para acceder a datos más sensibles.
Por ejemplo, un atacante que haya iniciado sesión como "usuario estándar" puede intentar convertirse en "administrador" y tener así el control total de los sistemas.
- Movimiento lateral
Dentro de la red, los piratas informáticos se desplazan de una máquina a otra, explotando las conexiones internas hasta llegar a las zonas más valiosas: servidores de archivos, sistemas financieros, bases de datos de clientes.
Este movimiento suele ser silencioso. Muchas empresas solo se dan cuenta del ataque cuando ya es demasiado tarde.
- Extracción o cifrado de datos
En esta fase, los delincuentes ponen en práctica su principal objetivo:
- Robo de información (datos de clientes, contratos, contraseñas, propiedad intelectual);
- Cifrar datos y pedir un rescate (ransomware).
Un ejemplo reciente fue el ataque al oleoducto Colonial (EE.UU., 2021), en el que unos delincuentes paralizaron uno de los mayores oleoductos del país y solo lo liberaron tras pagar millones en criptodivisas.
- Mantenimiento de accesos
Por último, muchos hackers instalan "puertas traseras", puertas ocultas que les permiten volver al sistema en el futuro, aunque se descubra la invasión principal. Es como si dejaran una llave extra escondida bajo el felpudo.
Ejemplos reales:
- WannaCry (2017): afectó a más de 200.000 ordenadores en 150 países, aprovechando fallos en sistemas no parcheados;
- Colonial Pipeline (2021): ataque de ransomware que interrumpió el suministro de combustible en Estados Unidos;
- Casos brasileños: en 2020 y 2021, grandes empresas de telecomunicaciones y sanidad vieron paralizados sus sistemas por ransomware, generando pérdidas millonarias.
Estos casos demuestran que el eslabón más débil puede ser tanto técnico como humano.
Más información en: cybersecurity-with-multi-layered-protection
Cómo prevenirlo: estrategias prácticas para las empresas
La buena noticia es que conociendo la anatomía del ataque, también puedes entender cómo defenderte.
- Sensibilización y formación
Los empleados son la primera línea de defensa. Es esencial formar a los equipos para que reconozcan los correos electrónicos sospechosos, no compartan contraseñas y adopten hábitos digitales seguros.
- Políticas de seguridad
Es esencial definir normas claras para el uso de dispositivos, el acceso remoto y el almacenamiento de datos. Las empresas sin políticas definidas se convierten en objetivos más fáciles.
- Protecciones técnicas
- Cortafuegos y antivirus avanzados;
- Soluciones EDR (Endpoint Detection & Response) para controlar las actividades sospechosas;
- Autenticación multifactor;
- Actualización constante del software.
- Copia de seguridad inmutable y recuperación en caso de catástrofe
Uno de los errores más comunes es hacer sólo copias de seguridad "tradicionales". En el caso del ransomware, incluso las copias de seguridad pueden ser cifradas.
Con las copias de seguridad inmutables, los datos están protegidos frente a alteraciones, lo que garantiza su recuperación incluso después de un ataque.
- Control continuo
Contar con un equipo de seguridad o un socio que supervise la red las 24 horas del día, los 7 días de la semana, permite identificar los indicios de un ataque en una fase temprana, antes de que se propaguen.
- Pruebas y simulaciones
La simulación de ataques de phishing y la realización de pruebas de penetración (pentests) ayudan a identificar los fallos antes de que lo hagan los delincuentes.
Conclusión: la prevención es la mejor inversión
Un ciberataque no es un hecho aislado, sino un proceso con varias etapas bien definidas. Comprender esta anatomía es el primer paso para proteger su empresa.
Cada fase, desde el reconocimiento hasta el mantenimiento del acceso, ofrece oportunidades de defensa. Con concienciación, tecnología adecuada y estrategias de prevención, los riesgos pueden reducirse drásticamente.
La gran lección es sencilla: prevenir es mucho más barato y eficaz que curar. Invertir en ciberseguridad no es un gasto, es proteger la reputación, la confianza de los clientes y la continuidad del negocio. Más información


Los comentarios están cerrados